El nervio vago es uno de los nervios más importantes del cuerpo humano y desempeña un papel fundamental en la regulación del sistema nervioso.
Su nombre proviene del latín vagus, que significa «errante», ya que recorre gran parte del organismo conectando el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones, el sistema digestivo y otros tejidos internos.
Es el principal componente del sistema nervioso parasimpático, la rama responsable del descanso, la recuperación, la digestión y la sensación de seguridad.
En otras palabras:
Cuando el nervio vago funciona adecuadamente, el cuerpo puede relajarse, recuperarse y responder al estrés de forma más saludable.


Vivimos en una sociedad donde muchas personas pasan gran parte del tiempo en estado de alerta.
Estrés laboral.
Sobrecarga mental.
Preocupaciones constantes.
Exceso de pantallas.
Falta de descanso.
Todo ello puede mantener activado el sistema nervioso simpático, conocido como la respuesta de lucha o huida.
Cuando esto ocurre durante demasiado tiempo, el cuerpo tiene dificultades para regresar a estados de calma y recuperación.
Aquí es donde el nervio vago adquiere una enorme importancia.
Su función principal es ayudar al organismo a volver al equilibrio después de una situación estresante.

Para entenderlo mejor, imaginemos el sistema nervioso como un vehículo.
El sistema simpático sería el acelerador.
El sistema parasimpático sería el freno.
El nervio vago es una parte fundamental de ese sistema de frenado.
Cuando se activa:
Por eso muchas prácticas de bienestar buscan estimular el nervio vago de forma natural.
Aunque no siempre existe una única causa, algunas señales frecuentes incluyen:
Cuando estas respuestas se mantienen durante largos periodos, puede resultar más difícil acceder a estados de calma y bienestar.


La respiración es una de las herramientas más accesibles para influir sobre el sistema nervioso.
Cada vez que respiramos de forma lenta, profunda y consciente, enviamos señales al cerebro indicando que el entorno es seguro.
Como respuesta, aumenta la actividad parasimpática y el nervio vago participa en este proceso regulador.
Por eso muchas personas experimentan una sensación de calma después de realizar ejercicios de respiración consciente.
No se trata únicamente de una sensación subjetiva.
Existen cambios fisiológicos reales relacionados con la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estado general del sistema nervioso.
Existen diferentes prácticas que pueden favorecer la actividad vagal y promover estados de regulación.
La respiración lenta y profunda es probablemente una de las formas más sencillas y eficaces de estimular el nervio vago.
Especialmente cuando la exhalación es más larga que la inhalación.
El nervio vago está relacionado con estructuras de la garganta y las cuerdas vocales.
Por eso cantar, tararear o recitar sonidos prolongados puede favorecer su estimulación.
Las prácticas de atención plena ayudan a reducir la activación constante del sistema nervioso y facilitan estados de mayor equilibrio interno.
Pasar tiempo en entornos naturales suele asociarse a una disminución del estrés y una mayor sensación de bienestar.
Yoga, caminatas conscientes o ejercicios suaves pueden contribuir a mejorar la regulación del sistema nervioso.
El sistema nervioso también se regula a través de la conexión humana.
Sentirse escuchado, acompañado y seguro tiene un efecto directo sobre nuestro bienestar fisiológico.


Las emociones no ocurren únicamente en la mente.
También tienen una expresión corporal y fisiológica.
Cuando el sistema nervioso se encuentra más regulado, solemos tener una mayor capacidad para:
Por eso cada vez más profesionales consideran que la regulación del sistema nervioso es una pieza clave del bienestar emocional.
Muchas prácticas de respiración consciente buscan precisamente favorecer estados de regulación y equilibrio.
A través de patrones respiratorios específicos, es posible influir sobre diferentes procesos fisiológicos relacionados con el sistema nervioso autónomo.
Por este motivo, el Breathwork se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para:
Desarrollar una mayor capacidad de autorregulación.
Reducir el estrés.
Mejorar la conexión cuerpo-mente.
Favorecer la relajación.
Aumentar la conciencia corporal.


Aunque el nervio vago se ha convertido en un tema muy popular en los últimos años, lo realmente importante no es obsesionarse con un único nervio.
Lo importante es comprender que el cuerpo posee mecanismos naturales de regulación y recuperación.
La respiración.
El descanso.
La conexión humana.
El movimiento.
La naturaleza.
La presencia.
Todas estas herramientas pueden ayudarnos a crear las condiciones para que el sistema nervioso encuentre mayor equilibrio.
Y cuando eso ocurre, no solo cambia cómo nos sentimos.
También cambia la forma en que vivimos.
La respiración es una de las puertas de entrada más directas a la regulación del sistema nervioso.
Si quieres comenzar a explorar esta relación entre respiración, bienestar y equilibrio emocional, puedes empezar con una práctica sencilla de respiración consciente o realizar el Test Gratuito del Sistema Nervioso para descubrir cuál es tu estado actual.
Respira. Observa. Regúlate.


No necesitas tener experiencia previa.
No necesitas hacerlo perfecto.
No necesitas cambiar toda tu vida de un día para otro.
A veces el primer paso consiste simplemente en detenerse, respirar y comenzar a escuchar.
Si sientes que ha llegado el momento de reconectar contigo mismo/a, estaré encantada de acompañarte en el proceso.